Cornelia & Co
Publicado el 31/01/2011
Desconfíe del Cornelia porque es un sitio pijísimo. También por la decoración tipo “cuando fuimos a New York sacamos fotos de Pastís y Dean & Deluca, al volver las tiramos al aire y, tal como cayeron, así decoramos el Cornelia”. Por último, desconfié porque siempre hay que hacerlo de un restaurante donde todo el mundo es guapo. Así, cargado de prejuicios, un domingo de enero que mi cartera parecía la de otro Jordi más rico que yo, me dije: “a comer al Cornelia sin que se respire miseria”. Y ahí fuimos Cira, Rai en su carrito y un servidor. Me convencieron, lo confieso, las crónicas de Pau Arenós y de Eduard Ros, que a pesar de su escepticismo no se encarnizaron con el lugar.
