Cafè 1907
Publicado el 23/05/2011
Cené en el Cafè 1907 hace una semana, pero tuve la sensación de haber viajado a 1926 y que los coches que escuchábamos pasar desde la terraza parapetada de glicinias, eran carruajes de caballos. Cené, cenamos, perdón, en ocasión de tu cumpleaños, el décimo que celebramos juntos, aunque parece que fue ayer cuando hicimos el amor por primera vez. Una rotunda luna llena, vibrante, se colaba entre las hojas que nos refugiaban de este siglo. Desde el comedor llegaban canciones de Brassens, Piaf y Brel. La Segunda Gran Guerra todavía no había estallado.
Compartimos una ensalada de rúcula silvestre con queso de oveja y tomate confitado, la vinagreta equilibraba la combinación amarga, dulce y ácida. Llegó un Filete al Café París para ti y otro, Rossini, para mí. Gloria pura, la bendita camarera terminó el Café París delante nuestro y en el instante de servirlo llegó mi Rossini, delicioso, técnicamente impecable. ¿Cuántos restaurantes han retirado el Rossini de sus cartas? ¿Cuántos terminan el Café París ante el comensal? ¿Cuánto se ha perdido?
Regamos la cena con un vino biológico de la Terra Alta. Y volamos arriba, muy arriba, casi tocamos el disco lunar que había llegado ya a su cénit. El Soufflé de Chcocolate 70% se hizo esperar lo justo, el tiempo necesario, y soplaste las velas que eran, en aquella terraza, la tercera luz más brillante: primero tus ojos, luego la luna.
Antes de partir, conversamos sin prisa con Xavier Sala, chef, sobre las alcachofas que él mismo cultiva en su huerto de Sant Cugat y del pescado que compra en persona y a diario en la Lonja de Barcelona. De cómo cuidar una Masa Madre y del pan que se elabora artesanalmente en su cocina. De la responsabilidad de cocinar de una forma que yo creía extinguida hace mucho tiempo y él atesora en su reserva gastronómica.
Cenamos en el Cafè 1907, en la Calle Císter de Barcelona, en los bajos de una casa modernista de autor desoconocido. Desde la torre mirador alguien observa como Barcelona se aleja cada vez más de Barcelona. Y como el tiempo se detuvo, hace ya décadas, justo debajo de sus pies.

Aquest lloc no sabia ni que existia…!!. La pedagogia que fas (fem) amb els blocs…..
. I felicitats per l’aniversari….
Gràcies Ricard. Pica una mica però val molt la pena. Gaudeix-lo.
Hacerme vieja a tu lado me hace muy feliz, incluso aunque no cocinaras tan bien. T’estim!
Gràcies amor.
Barcelona s’allunya cada cop més de Barcelona cada cop que un barceloní, per a parlar d’ella, empra la llengua de Madrid.
La llengua de Madrid i del meu pare. La llengua que emprava Terenci Moix, Manuel Vázquez Montalbán, Jaime Gil de Biedma, Carmen Laforet. La llengua que empra Maruja Torres, Enrique Vila-Matas i Enrique Mendoza. La llengua que, si llegeixes Un Senyor de Barcelona de Josep Plà, veuràs que mai ha estat aliena a Barcelona. Afortunadament sóc bilingüe i xarnego, culturalment ric.