Mis 500 Cocktails, por Pedro Chicote
Publicado el 08/02/2012
En una caja que me dio mi madre, conservo distintos objetos que pertenecieron a mi abuelo: una navaja de hoja curva, oxidada, y mango de madera; una cámara Contax A 48532 y un objetivo Carl Zeiss Jenna Sonnar 1:2 cuyo rendimiento en blanco y negro es asombroso; un periódico de las fiestas de Magallón, el pueblo de mi abuelo; varias cuartillas manuscritas entre las que figuran un poema de amor, relatos humorísticos, una declaración firmada por mi abuelo de su paso por prisión (Mahón, 1930, y Pueblo Nuevo, 1941) y las recetas de ocho cócteles: Majata, Jaibol, San Martín, Cóctel Dulce, Cóctel Seco, uno sin nombre, Estilo, Internacional, Saikar, Wisky Eschauen y Corazón Indio; también encuentro documentos oficiales del Ministerio de Justicia (Dirección General de Prisiones, Registro Central de Penados y Rebeldes) y una nota del Coronel Herberto de Monasterio que acredita el paso de mi abuelo por el Cuerpo de Carabineros del Ejército de la República. Por último, encuentro el libro de Pedro Chicote, prologado por Jacinto Benavente.
Mis 500 Cocktails (Editorial Pueyo, Madrid, 1933) es un compendio de la sabiduría del celebérrimo coctelero madrileño que abarca desde la “semblanza de un bar americano” –cronología de lo que acontece en un bar moderno de la época desde las 9 de la mañana hasta la hora de cierre–; a un repaso por la historia del cocktail que recoge las bebidas más emblemáticas de hasta 34 naciones –algunas tan curiosas como el Transvaal, actual provincia de Sudáfrica–; pasando por consejos sobre las labores y buenas prácticas del barman, oda a la pulcritud, la puntualidad y la eficacia.
Me llaman poderosamente la atención los sellos de Radio Barcelona que marcan por orden los primeros cócteles, a razón de uno por día desde el 12 de mayo de 1935 al 20 de enero de 1936. El sello tiene un registro horario que siempre está alrededor de la una o una y media del mediodía. También me sorprende encontrar tachado un cóctel dedicado a Mary Carmen Barrera, de quien no encuentro referencia en Google.
Me pregunto qué significan los sellos. Quién era Mary Carmen. Historias que ya nunca conoceré.
Mi abuelo, Bernardo Sanz Alcay, ejerció tras la barra durante los años posteriores a la Guerra Civil en en la extinta Sala Bolero (Rambla de Catalunya/Diputación). Y antes de la barbarie lo hizo en la Sala Sol y Sombra, cerca de La Monumental, donde conoció a mi abuela.
Ahora que vivimos el boom de la Coctelería Molecular y la Mixología, nada más exótico que viajar al pasado. El primer cóctel que saldrá de mi vaso mezclador será un Jaibol. Próximamente.
















qué clase! yo tengo ese libro con portadas a color firmado de puño y letra por el mismísimo chicote! qué historia más chula coño! salud!
Un millón de gracias, tigre. El libro es alucinante. ¡Qué bonitos los anuncios!
¿Dónde puedo hacerme con un libro así
Hola Maica,
Pues mira, resulta que existe una página web llamada iberlibro que busca libros descatalogados como este. Si clicas en este enlace irás directamente a la búsqueda de Mis 500 Cocktails.
Qué caja de recuerdos más chula, cuántas cosas valiosas… Ojalá yo conservara tantas cosas de mis abuelos. Esperando ver tu Jaibol
Creo recordar, que alguna vez, tu abuelo, o sea mi padre, había comentado que aquellos sellos de Radio Barcelona hacían referencia al día y hora que se habían radiado.
Tengo que rectificarte, en la sala Bolero trabajó después de la guerra y pasar el calvario del campo de concentración. Anteriormente trabajó en el Sol y Sombra, muy conocido en aquella época, creo que estaba situado muy cerca de la plaza de toros La Monumental y donde conoció a tu abuela.
Besos, te quiero!!!
Gràcies mami, ara ho rectifico!
Em fas sentir enveja (sana) de la teva familia….. Ets un afortunat…!!.
Ja t ‘ho vaig dir en un comentari anterior (el de la recepta del roast beef), però és el que penso.
I content de tornar-te a llegir, q feia molts dies q el blog estava estàtic….
Salut…!.
Moltes gràcis Ricard. Sí que he estat una mica peresós, sí.
Jo, crees que le habría caído bien a Bernardo-Ángel?
Estoy seguro de que te adoraría. ¡Y tu a él!
Yo lo confirmo, seguro que te adoraría. Además disfrutaríais los dos un montón, él explicándote “batallitas” y tú, ¡escuchándole!